Enamoramiento
Yo recuerdo estar en tu alforja de verano desde la figurita
que te regalé, porque sabía que te gustaba coleccionar estampitas que repartían
los chicos en los trenes del Belgrano y San Martín..
Cuando los días en agosto y septiembre se volvían hacia nosotros
saludándonos amablemente.
Solo compartimos chocolates antes y después de hacer el amor. A
medida que el alejamiento arriba del ómnibus se hacía palpable en la memoria, nuestras manos
sigilosas se metían en los bolsillos buscando ser ese salvoconducto hacia
esa otra cosa irreal …
La figura en forma
de barco, la foto vieja, perdida, que alguien con desesperanza halló; Una mañana en que todo parecía andar mal. Nos devolvió despacio al plano de los sentidos.
Ganándose poco a poco, como se mete la humedad en los
poros y el agua fresca desborda los charcos bajo una lluvia torrencial.
Enfangados hasta los tobillos caminábamos a nuestro hogar en las
lomadas de San Pedro.
La humedad...
El azúcar chorreando de la mesa de patas agujereadas. Las
paredes donde las hormigas -sin que nada les importase- hallaban el
simple propósito de su vida, morir por algo tan elemental como el sustento de la
reina. -desbordadas por el agua que entraba borrando su camino.
Las ventanas que dejaban correr el día. Un dia nublado, húmedo, viscoso. La noche... Llevándose todo; Con implacable voracidad.
Inundaciones que ocurrían de vez en cuando en nuestro barrio,
laberinto nuestro,
laberinto nuestro,
Suburbio del tiempo y la ciudad,
Refugio nuestro.
Refugio nuestro.
De quienes caminan entre los camposantos para llegar a casa y no les
importa más que eso.
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